sábado, 25 de septiembre de 2010

Otra despedida: las últimas horchatas de Mariano

La heladería Rico, en la calle Albareda de Zaragoza, apenas ha cambiado desde que se abrió en 1972. Mariano Solana, su dueño, se va a jubilar y los nuevos propietarios reformarán totalmente el local.

Mariano Solana, en su horchatería de la calle Albareda, en Zaragoza..JOSé MIGUEL MARCO

Han pasado 38 años desde que Mariano Solana inauguró su establecimiento en la calle Albareda, el cinco de junio de 1972. En todo este tiempo, su heladería no ha cambiado nada. Siguen los mismos azulejos en la fachada, las mismas mesitas blancas que Mariano limpia todas las noches con agua y lejía, y la misma barra tras la que ha pasado gran parte de su vida. "No he hecho ni una sola reforma desde que abrí. Solo he puesto un cuadro que me regaló una señora de Jaca y una foto del nacimiento del río Cuervo, en Cuenca, que también fue un regalo", cuenta Mariano.

Este peculiar establecimiento tiene los días contados. En diciembre, Mariano se jubilará y los futuros propietarios del local ya tienen un proyecto para remodelarlo. "Van a hacer una cafetería muy moderna, de las que se llevan ahora. Quieren aprovechar las ventajas del local, los techos altos y los ventanales grandes ya son difíciles de encontrar", explica Mariano. "La gente me dice que cómo lo van a cambiar, que tendrían que dejarlo como está ahora, pero qué le vamos a hacer. A mí me va a dar muchísima pena, pero oye, así es la vida, renovarse o morir", comenta.

Cambios en la sociedad

Desde la barra tras la que durante años ha estado sirviendo cafés, helados, horchatas y granizados, Mariano ha visto cómo cambiaba la sociedad. "Me da casi para hacer un estudio sociológico", bromea.

En su opinión, las costumbres han cambiado a peor. "Mi madre me enseñó que al entrar a un sitio había que saludar. Decía que los únicos que podían entrar sin saludar eran los burros cuando pasaban al establo. Antes todo el mundo, tanto grandes como pequeños, te daba los buenos días y las buenas tardes al entrar. Ahora, hay quien entra sin decir ni pío, pasa al baño y luego ni te da las gracias", se lamenta.

A pesar de todo, Mariano sigue manteniendo las buenas costumbres con sus clientes. Nadie sale de su establecimiento sin que el heladero le dedique una sonrisa o un "que pase usted un buen día". Después de tantos años trabajando, lejos de estar hastiado sigue disfrutando de su trabajo y cuidando los pequeños detalles, como elegir una cucharita del color que haga juego con el helado: para el helado de fresa de Isabel, una niña de corta edad, ha elegido el rosa. Cuando se va, Isabel le dice adiós con la mano desde la puerta y Mariano comenta que el cariño de los niños es una de las mayores satisfacciones que le ha dado este trabajo.

El de fresa es uno de los helados más vendidos en el local de Mariano. "Tengo los sabores tradicionales, los de toda la vida, nada de experimentos: vainilla, fresa, turrón, chocolate, limón, nata..." Su favorito es el de vainilla: "Es la flor de los helados", dice. También despacha horchatas y granizados, que se elaboran en el obrador de su hermano, la única empresa de este tipo en Aragón. "Las chufas para la horchata nos las traen de Alboraya, en Valencia, y tengo la manía de que los limones para los granizados sean de Murcia", cuenta.

Toda una vida

Mariano ha pasado gran parte de su vida laboral al frente de esta horchatería. Llegó a Zaragoza desde Biel, su pueblo natal, en 1965. Unos años después, puso en marcha su negocio. "Fui uno de los pioneros del comercio de la zona, he visto como se instalaban todos los negocios de alrededor", explica.

Por aquí han pasado clientes de todo tipo, pero Mariano se acuerda sobre todo de una alemana y un italiano: "La alemana tomaba leche merengada, le gustaba muchísimo y me decía que si me iba a Alemania, iba a volver con un Mercedes. Al italiano le encantaba la horchata y quería introducirla en Italia. Antes de que volviera a su país le regalé una botella de horchata, no sé si llegaría a hacer negocio".

Después de 38 años, en los que asegura haber tenido once días de vacaciones - "desde San José hasta después del Pilar abro de lunes a domingo"-, en diciembre llegará la jubilación de Mariano y con ella la desaparición del aspecto actual del local. El verano que acaba de terminar ha sido el último de Mariano en la horchatería, pero él prefiere no pensarlo. "Esto ha sido mi vida. Yo siempre he dicho que el trabajo ha sido mi juego, y he estado todo este tiempo jugando. Ahora me toca descansar, que la maquinaria ya se resiente".

domingo, 19 de septiembre de 2010

Homenaje a Labordeta

Hablando de simpáticos.
Esta mañana, al levantarme he encendido el ordenador. Conforme se iba cargando mi página de inicio (www.elmundo.es) , lo primero que he visto era una foto de José Antonio Labordeta.
El "Abuelo" ha fallecido esta noche.

Los próximos días leeremos obituarios, repasarán su biografía, repondrán sus paises-en-la-mochila o cuando mando a la mierda a los diputados del PP.
Hablarán bien de él los de izquierdas, los de la CHA, Marcelino Iglesias, e incluso Federico Jimenez Losantos que fue alumno suyo en la Facultad.
Y espero que las fuerzas vivas de la región (incluida la Ibercaja, que decía el otro) vuelvan a solicitar que "
Aragón" , la canción de Labordeta, sea el himno de la comunidad. Como homenaje a quién defendió esta tierra.
Como ya se puede leer en algún obituario, de Labordeta y de sus dos canciones (la citada Aragón y la famosa "Canto a la libertad" se puede decir que "él solo reinventó un pueblo, que unas estrofas suyas reinventaron Aragón".
Descanse en Paz.

jueves, 16 de septiembre de 2010

Los simpáticos

Hay dos personas conocidas que me caen simpáticos.
Creo que mi simpatía por estas personas no es compartida por la mayoría, lo que, quizás, me hace aumentar mi simpatía por los dos personajes.
El primero de ellos es José Mourinho. Me cae bien. Siempre me ha parecido un tio majo. !Qué le voy a hacer¡. Desde luego prefiero un entrenador como "Mou": bocazas, exagerado, polémico,... a un meapilas como Guardiola. Lo que yo espero de un entrenador de fútbol es un comportamiento como el de Mourinho, no como el de Pep, con declaraciones buenistas, amigos literatos,...¿Meará colonia? .Además hace poco leí que Mourinho es muy de derechas (que no es determinante para que me caiga bien, pero ayuda).
Se le ve claramente cuando quiere provocar. Se sienta en la rueda de prensa, abre la boca, suelta una barbaridad y pone una sonrisita como pensando ¿cuánto tardarán en crucificarme?

El segundo de ellos es quizás menos conocido para muchos. Se trata de Michael O´Leary. Este buen hombre es un irlandés, presidente de Ryanair. Partamos de la base que para mi Ryanair es una de las mejores empresas de Europa. Me divierte mucho cuando vuelo con Ryanair (lo hago habitualmente al Reino Unido, o a Santiago de Compostela, por ejemplo) y escucho a la gente quejarse del coste de facturar un maletón, de no tener asiento asignado , o llegar a un aeropuerto a tomar por saco de tu destino. Primero, eso denota que la gente no se lee las condiciones del billete y segundo , esa gente no se acuerda que hace 10 años volar a Londres desde Madrid costaba 100.000 ptas y ahora lo puedes hacer por 15 €.
Bueno, este hombre, además, y no se muy bien si porque realmente lo piensa, o simplemente para que se hable de él y de su compañía, de vez en cuando hace declaraciones provocativas. La semana pasada , sin ir más lejos, dijo que en los vuelos europeos las compañías aéreas podían prescindir perfectamente de los copilotos (con gran enfado de estos, claro) o que el cambio climático es una montaña de mierda.

Ambos son geniales y mi opinión no tiene porque ser necesariamente compartida.

martes, 7 de septiembre de 2010

Vuelta a los clásicos

Este verano os lo habéis pasado de cojón, ¿eh?. Nadie se ha pasado por este blog. O por lo menos, si os habéis pasado lo habéis hecho sin tiempo para dejar un comentario, siquiera de "eh! estoy aqui´". Pero bueno, es la vida del artista.
Para recuperar el tono de la vuelta al cole, os copio algo del gran Arturo Pérez Reverte. Se publicó el pasado mayo y es posible que alguno (perdón y alguna) de vosotros/as lo hayáis leido.
Pero así es este país de memos donde se prohíbe a los padres fumar en SU coche con SUS hijos.
Nos merecemos todo lo que tenemos y un poco más.
Ahí va:


Caperucita y el lobo machista

Hoy me he levantado con talante. Como después de haber publicado El pequeño hoplita -un cuento sobre un niño en las Termópilas, que tanto debe a su magnífico ilustrador, Fernando Vicente- le tomé el gusto a la narrativa infantil, he decidido echar un cable. Ayudar a que nuestra ministra de Igualdad y Paridad, Bibiana Aído, rubia joya de la corona, haga realidad su bonito proyecto de conseguir que los cuentos tradicionales para pequeños cabroncetes sean desterrados de escuelas y hogares, y dejen de ser un reducto machista, sexista y antifeminista. O que, expurgados y reconvertidos a lo social y políticamente correcto, contribuyan, ellos también, a la formación de futuras generaciones de ciudadanos y ciudadanas ejemplares y ejemplaras. Como está mandado.

Al principio pensaba hacerlo con el cuento de Blancanieves y las siete personas de crecimiento inadecuado; que, como sostiene Bibiana, requiere, título aparte, una remodelación general urgente. Pero ciertos indicios de intolerable violencia machista en la casita del bosque, como que sea una mujer quien cargue con todas las labores del hogar, o que no haya paridad de sexos en el número de individuos que trabajan en la mina -su número impar complica además el asunto-, me decidieron a dejarlo para más adelante. Lo intenté luego con La soldadita de plomo y ploma; y no es por echarme flores, pero lo tenía casi resuelto. Una soldadita de plomo de la ULFF -Unidad Legionaria Femenina Feroz-, terror de los talibanes afganos y de los piratas del Índico, impedida en su extremidad locomotriz por haber caído poco metal en el molde cuando la fundían. O sea, incompleta física de una pierna, para entendernos. O no. Lo que antes se decía, en jerga fascista, coja. Y que, desde su repisa en el cuarto de juegos de una niña, se enamora de un bailarín de ballet de papel maché que está enfrente, puesto tal que así, de puntillas, y que tiene una bonita lentejuela de plata en el prepucio. Se lo leí a mi hija por teléfono, a ver qué tal iba la cosa; pero al llegar a lo de la lentejuela me aconsejó dejarlo. Te van a malinterpretar, dijo. Así que al final me decidí por un clásico inobjetable: Caperucita Roja. Y está feo que lo diga, pero la verdad es que lo he bordado. Creo.

Caperucita Roja camina por el bosque, como suele. Va muy contenta, dando saltitos con su cesta al brazo, porque, gracias a que está en paro y es mujer, emigrante rumana sin papeles, magrebí pero tirando a afroamericana de color, musulmana con hiyab, lesbiana y madre soltera, acaban de concederle plaza en un colegio a su hijo. Va a casa de su abuelita, que vive sola desde que su marido, el abuelito, le dio una colleja a Caperucita porque no se bebía el colacao, ésta lo denunció por maltrato infantil, y la Guardia Civil se llevó al viejo al penal de El Puerto de Santa María, donde en espera de juicio paga su culpa sodomizado en las duchas, un día sí y otro no, por robustos albanokosovares. Que también tienen sus necesidades y sus derechos, córcholis. El caso es que Caperucita va por el bosque, como digo, y en éstas aparece el lobo: hirsuto, sobrado, chulo, con una sonrisa machista que le descubre los colmillos superiores. Facha que te rilas: peinado hacia atrás con fijador reluciente y una pegatina de la bandera franquista, la de la gallina, en la correa del reloj. Y le pregunta: «¿Dónde vas, Caperucita?». A lo que ella responde, muy desenvuelta: «Donde me sale del mapa del clítoris», y sigue su camino, impasible. «Vaya corte», comenta el lobo, boquiabierto. Luego decide vengarse y corre a la casa de la abuelita, donde ejerce sobre la anciana una intolerable violencia doméstica de género y génera. O sea, que se la zampa, o deglute. Y encima se fuma un pitillo. El fascista. Cuando llega Caperucita se lo encuentra metido en la cama, con la cofia puesta. «Que sistema dental tan desproporcionado tienes, yaya», le dice. «Qué apéndice nasal tan fuera de lo común.» Etcétera. Entonces el lobo le da las suyas y las de un bombero: la deglute también, y se echa a dormir la siesta. Llegan en ésas un cazador y una cazadora, y cuando el cazador va a pegarle al lobo un plomazo de postas del doce, la cazadora contiene a su compañero. «No irás a ejercer la violencia -dice- contra un animal de la biosfera azul. Y además, con plomo contaminante y antiecológico. Es mejor afearle su conducta.» Se la afean, incluido lo de fumar. Malandrín, etcétera. Entonces el lobo, conmovido, ve la luz, se abre la cremallera que, como es sabido, todos los lobos llevan en la tripa, y libera a Caperucita y a su provecta. Todos ríen y se abrazan, felices. Incluido el lobo, que deja el tabaco, se hace antitaurino y funda la oenegé Lobos y Lobas sin Fronteras, subvencionada por el Instituto de la Mujer. Fin

domingo, 5 de septiembre de 2010

Llegó el día

Ayer fue un gran día.
Fernando nos consiguió una invitación para el torneo que Viajes Halcón celebraba en La Peñaza, dentro de su circuito.
Uno de mis campos favoritos, un día espectacular (no demasiado calor y un pelín de viento), un partido agradable (incluido el afamado viajero) y salida a las 13:14 (prefiero el mediodía que la mañana).
El resultado : 88 golpes.
La primera vuelta ,perfecta: 41 golpes (5 pares, 3 bogeys y un solo doble bogey por perder la concentración).
La segunda vuelta a conservar: 47 golpes (1 par, 5 bogeys, y tres dobles bogeys, salvando hasta una bola al agua).
Esto supone una bajada de handicap de 22 a 17,8, y ganar el torneo.
Los premios: el trofeo de rigor (muy feo, pero es el primer torneo que termino en 1ª posición), acudir a la fase final del circuito en Mallorca el próximo 21 de Octubre y un crucero por el Mediterráneo.
Una curiosidad. La primera vez que bajé de handicap fue hace 4 años, el día que España jugaba la final del mundobasket contra Grecia.
Ayer, España volvió a ganar a  Grecia en el Mundobasket.