En una conversación entre el obispo de Segovia y su hijo, deán, a la pregunta de este sobre cuál es el problema del Islam, el obispo, aunque un poco mujeriego, hombre cabal, responde:
"La religión inflexible y ciega, La aplicación intolerante de normas crueles y absurdas superadas por el tiempo. Cuanto más abunden en la falsa solución, su fanatismo religioso, más se hundirán en la desesperación de no resolver el problema. Hace siglos eran libres., ahora ellos mismos se reducen a no serlo, aplastados por un dios tiránico y opresivo. Hubo un tiempo en que el islam celebraba la vida y consideraba la existencia terrenal un camino de gozo y placer en su ineludible marcha hacia la muerte. Incluso hubo un tiempo en que, grandes filósofos como Averroes, señalaron el camino que reconcilia la religión con el hombre., el camino de la piedad, del respeto del distinto, el camino de la razón, pero ese Islam amable que un día humanizó la vida de los moros hace tiempo que desapareció. Hoy profesan un Islam simplificado y arcaico que vuelve la espalda a la sabiduría y a la razón, y basa su doctrina en la aplicación de una ley brutal. Su fanatismo no respeta al hombre ni respeta la vida. Niegan la civilización que los engendró. Viven en el sueño de que son superiores y detentores de la verdad. No aceptan haber pasado de dominadores a dominados, ni lo aceptarán nunca. Si les permitimos vivir junto a nuestras puertas, un día aprovecharan nuestra debilidad para alzarse contra nosotros. Los moros sueñan con restaurar la pasada grandeza. Su orgullo vencido y la constatación de la superioridad de los cristianos engendra resentimiento y odio. Sólo aguardan la hora de la venganza".
Para demostrar la verdad y vigencia de esta perorata, solo hay que leer dos noticias de esta semana. La una viene de Arabía Saudí.Una joven de Qatif, va a ser castigada con doscientos latigazos porque la encontraron en un coche con un hombre "que no era el suyo". Al parecer poco importa que la encontrarán debido a que la habían violado siete veces.
La otra noticia, de Sudán, habla de la condena, probablemente también a latigazos, de una profesora británica por consentir?,incitar? a que sus alumnos, hijos de familias de élite, decidieran poner a un peluche, mascota de la clase, el nombre de Mahoma.´
Cada día tengo más claro que la civilización occidental, de la que me siento orgulloso de pertenecer, con todos sus fallos y miserias, está muy por encima de toda esta pandilla de bárbaros.
