! Cuanto tenemos que aprender de estos cabrones de ingleses¡
Mira que han dado por saco, y han dejado herencias imposibles allá donde han estado. Los conflictos de India y Pakistán o Israel con todos sus vecinos, son consecuencias de la política imperialista del Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda del Norte.
Pero, !amigo¡, lo que debemos reconocerles es que de todos estos lugares, no sólo descubrieron lo mejor , sino que además tuvieron el acierto de occidentalizarlo.
Esta semana estoy en Oporto. Realmente, es una ciudad "british" por los cuatro costados. Si no habéis tenido ocasión de visitarla, hacedlo, merece la pena.
Y por supuesto, no dejeis de acudir a Vila Nova de Gaia. Aquí, en Gaia, como dicen los portugueses, están las bodegas de porto, que dan fama mundial a esta ciudad, y cuyo "descubrimiento" debemos a los británicos (que han estado detrás de las principales bodegas durante decenios)

El oporto es un vino, al que durante el proceso de fermentación se le añade aguardiente. De esta manera, por un lado, se detiene el proceso de fermentación, consiguiendo un vino con mayor graduación alcohólica y más dulce (la fermentación transforma el ázucar en alcohol), y por otro lado se consigue un vino más estable, y que por lo tanto no se estropea (por eso los británicos, dominadores de los mares en los siglos XVII y XVIII , son tan aficionados a estos vinos llamados fortificados. De la necesidad, virtud).
Dentro de los oportos, encontramos diferentes tipos o variedades.
Los "ruby" son vinos que han envejecido en botella. Dentro de estos, tenemos los Reservas que son "coupages" de varios años, los LBV que son de un solo año, y los Vintage, que son las joyas, puesto que pueden tener hasta una maduración de 50 años en la botella.
Los "tawny" envejecen en barricas de madera, y van desde los 10 a los 40 años.
Después, dependiendo de la variedad, se refrescan con vinos del año, tienen más o menos madera,... Una regla que aquí se cumple es que, cuanto más caro, mejor.
Esta noche he tenido el placer de probar un Vintage. Se trataba de un Graham´s (la bodega ya no existe) de 1970. El precio de la botella superaba los 100 € y la copa 10 €.
Ver abrir la botella ya es un espectáculo, y cuando te echan el vino en la copa, pura delicia. Las botellas se degollan, puesto que el corcho, después de tantos años no saldría. Se utilizan unas pinzas y el sumiller tiene una habilidad increible.
En fin, para que os voy a contar.
Por un momento me he sentido como el capitán Jack Aubrey en la cámara de su amada Surprise.