Lo mal que tiene que estar el patio para que me den envidia nuestros vecinos los franceses. Y es que los gabachos han elegido como presidente a un señor que se declara de derechas, que habla de la patria, de la moral y de unas cuantas cosas más que en España le valdrían, tal y como están las cosas, sino la cárcel el abucheo generalizado.
Nicolás Sarkozy me cae bien. Creo yo que será porque por sus venas no corre demasiada (¿ninguna?) sangre francesa. Puede ser. El caso es que siendo ministro de Interior se significó por colaborar bastante con el Ministerio de Interior español , Acebes y Rajoy, cuando por estos lares nos dedicabamos a perseguir etarras (época que está entre la que gobiernos del PSOE se dedicaban a matarlos, y la actual , PSOE "again"en la que les legalizan sus partidos terroristas, aceptando un chantaje nauseabundo).
Y en Francia, ha sabido plantar cara a todos los que, aprovechandose del sistema, han tratado de hacerlo saltar por los aires. Suele llamar a las cosas por su nombre, y esto, en Francia que son tan soplapollas como en España en ocasiones no está bien visto.
Pero los franceses, por muy franceses que sean, a la hora de elegir jefe de Estado se dejan de chorradas y mandan a su casa a la "Zapatera".
Ahora, tampoco hay que esperar demasiado de este presidente francés, porque en Francia ocurre con los españoles lo que aquí con algunos presentadores de TV: es popular dar por culo. Da audiencia.
Nuestro Sarkozy
La envidia nunca es sana. Al menos en mi caso. Yo cuando tengo envidia tengo envidia cochina. Y tengo envidia cochina de los madrileños (como región no como ciudad). Porque tienen como presidente a Esperanza Aguirre.
Esperanza es, de lejos, el mejor político que hay en España. Es una persona preparada, íntegra, inteligente y encima con una handicap por debajo de 10.
Y además se declara de derechas y liberal sin ningún reparo. Y aún encima debe hacer las cosas bien cuando es más que seguro que repetirá como presidenta de la Comunidad de Madrid (también influye tener como contrincante a Simancas, claro).
Y por encima de todo lo que le diferencia del resto de presidentes autonómicos es que piensa en España, sin dejar de pensar en Madrid. Porque a diferencia de los presidentes de Andalucia, Galicia, Cataluña, País Vasco,... no juega a ver quien mea más lejos ,a ver quién suelta la gilipollez más grande, y a ver que región es más nación. Porque esto es lo que votamos en las elecciones del día 27. El candidato más cateto, el más ombliguista, el que más reniegue de "Madrid" es el que ganará.
Pero esta es otra historia.
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