domingo, 4 de mayo de 2008

Trampas

Otra de las cosas que no soporto, lo sé, un día debería hacer una lista de mis fobias, es que los políticos se gasten mi dinero en gilipolleces, para mayor gloria de no se sabe quién.
Os cuento la última (evidentemente, los autores de la fechoría no son políticos, pero hay una responsabilidad política en la gestión de un medio audivisual público).
Uno de los programas de televisión que me entretiene (se cuentan con los dedos de una mano) es Aragoneses en el Mundo, que se emite los martes por la noche en la televisión autonómica aragonesa. El programa recorre ciudades y paises del mundo en busca de aragoneses. Algunos llevan muchos años viviendo fuera de aquí y otros están eventualmente en esos paises.
Hace unas semanas el programa estuvo en Sudáfrica. En este capítulo salía una chica que decía estar estudiando inglés durantes tres meses. Enseñaba su escuela, nos presentaba a sus amigos, negros, porque, como veremos después, puestos a inventar, cubres cuotas, e incluso el lugar donde vivía. Cuando se despedía caí en la cuenta de que yo conocía a esta chica.
Casualidades de la vida, días después, el afamado director se encontró con la hermana de esta chica en Zaragoza. Le confesó que, en realidad, no estaba haciendo un curso de tres meses sino que era de quince días. Bueno, piensas. El periodista se ha permitido una pequeña licencia para redondear el programa.
Pero, y aquí viene la trampa, según mis fuentes (otras diferentes a las que me aseguraron la cierta boda entre un famoso y guapo presentador de programas de corazón y un machote futbolista de ojos pintados) ni tres meses ni quince días. S.T., iniciales de la protagonista de la historia, fue invitada al viaje a Sudáfrica y una vez allí se inventaron la historia.
Todo esto no dejaría de ser un engaño, sino fuera porque se hace con nuestro dinero.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Que quieres que te diga, yo ya he comprobado que en este blog el morbo gusta, así que tienes que dar nombres (y si es conocida con más razón), y algún detalle más escabroso; ya verás como así entran al trapo.