Con tal motivo la Selección Española de Fútbol se ha ido a jugar un partido de fútbol allá (que dicho sea de paso me parece vergonzoso).
Y con tal motivo un grupo de iletrados y terroristas callejeros ha manchado con pintura roja la estatua de Hernán Cortés, conquistador de México y primer virrey, en su pueblo natal, Medellín (Badajoz).
Si este país fuese un país de verdad Hernán Cortés debería tener una estatua en cada pueblo y ciudad de España. Si tuviesemos un poquito de vergüenza, ya se habrían hecho series de dibujos animados y una película de la vida de Hernán Cortés. Por no hablar de la Malinche, o Doña Marina, la indígena que sirvió de intérprete a la expedición de Cortés.
En literatura, y hasta donde yo sé, el mejor libro acerca de Cortés se titula "El Dios de la lluvia llora sobre México" y el autor es el húngaro László Passuth.
La historia de la conquista de México es apasionante. Cortés, que además de buen militar, debió ser un fantástico político, y supo convencer (con o sin ayuda de la fuerza) a los caciques de tribus enemigas de los aztecas, para derrocar a Moctezuma y Cuahtemoc.
Lo que de ninguna manera se debe hacer es juzgar a Cortés con la visión, o las normas de hoy.
Hernán Cortés fue un gran hombre y como tal se le deberían rendir honores, sino en todo el mundo, por lo menos en su Patria.
No hay comentarios:
Publicar un comentario