lunes, 23 de agosto de 2010

Vivís de mi pasta

Paso fuera de mi casa y lejos de mi familia una media mensual de 360 horas (15 días completos), contribuyo al fisco con un 40% de mi salario; entre impuestos directos, indirectos, tasas obligatorias y demás gravámenes, trabajo más de la mitad del año para el Estado.
Pago un colegio a mis hijos, mientras financio un sistema de educación pública; me dejo un turrón en una póliza de sanidad privada, pero abono religiosamente mi correspondiente diezmo para que muchos puedan tener cuidados médicos.
De lo segundo no me quejo (a pesar de que nadie me lo reconozca) y de lo primero no me quejaría si no fuese porque la educación pública consiste en meter a los niños en fábricas de ignorantes donde sólo se hace hincapié en su adoctrinamiento en un conjunto de paridas sin sentido.
Muchos están peor que yo. Se levantan a las 6 de la mañana, vuelven a casa cuando sus hijos se van a la cama, conviven con la cotidiana amenaza de perder su trabajo y hacen encaje de bolillos para que el fruto de su sacrificio vital les permita llegar a fin de mes.
Y otros, de número creciente, están aún peor. Han perdido su trabajo y conservan escasas esperanzas de conseguir otro.
Todos, de alguna manera, ponemos un montón de dinero para que vosotros, que sois muchos, os alimentéis de nuestra pasta.
Porque vosotros, incompetentes ejecutivos de la nada, mediocres gobernantes de nuestro Estado central, vivís de nuestro dinero.
Sois parte un elefantiásico entramado de Ministros, Secretarios de Estado, Directores Generales, y parásitos varios que contáis con un ejército de asesores, viajáis en coche oficial y reserváis Clase Preferente en vuestros viajes privados, con mi dinero.
A cambio, resultáis totalmente incapaces de resolver nuestros problemas, no garantizáis nuestra seguridad ni dentro ni fuera de España, no nos protegéis del desempleo, ni prestáis servicio alguno.
Sólo se os ocurren normas para coartar nuestra libertad, para vigilarnos, atemorizarnos y decidir qué es bueno para nosotros.
Tomáis posesión de nuestra vida pública, privada y de nuestro dinero para complicarnos la vida, y parís normativas orientadas a seguir siendo necesarios, a no permitirnos deshaceros de vosotros.
Por si fuese poco, inventáis problemas inexistentes, enfrentáis a la sociedad reabriendo debates cerrados, legisláis para cuatro, y tenéis la jeta de pagar un sueldo a majaderas de manual sin el menor sentido el ridículo que nos hablan de “acontecimientos planetarios”.
Todo con mi dinero.
Vosotros, prebostes de alguno de los diecisiete gloriosos mini-estados autonómicos, también vivís de mi pasta. Unos subidos a cuentos imposibles como la fábula de Aitor, otros mitificando a unos segadores de hace cuatrocientos años Los demás, a rueda de éstos, os habéis montado un chiringuito de consejerías, direcciones, subdirecciones, patronatos, embajadas y demás máquinas de gastar. Con mi dinero, claro está.
Usáis la pasta que yo gano trabajando para fomentar la insolidaridad y sembrar el odio a España; reclamáis la parte que vuestros inverosímiles derechos históricos os adjudican para poder aumentar la pléyade de vuestros deudos, para comprar votos con empleos a dedo.
Vivís en la reivindicación permanente que haga andar a una bicicleta que se caería si parara.
Vosotros, garrapatas, no resistiríais el mínimo ejercicio de competencia para la obtención de un puesto de trabajo en el ámbito privado, vuestro único mérito es haber medrado en la estructura de un partido político. Y ahora, vivís de mi dinero.
¿Y qué decir de vosotros? Sabandijas de los sindicatos de clase. Liberados del trabajo, la responsabilidad y el cumplimiento del deber.
¿Cuántos sois? Sólo en Madrid, 3.200; sólo en Madrid vuestro chollo nos sale a los contribuyentes por 77 millones de euros.
¿Para qué? Para que tengáis el uniforme, el mono o la bata sin estrenar. Para que viváis de una novela en la que sois los únicos personajes, porque no representáis a nadie, sin acudir a vuestro puesto de trabajo.
No tenéis afiliados, no defendéis nada, firmáis condiciones laborales de miedo para vuestros presuntos representados, cobráis un canon por los ERE´s, o lo que es lo mismo, sangráis al currito en concepto de “asesoramiento” cuando le ponen en la calle; os dedicáis a hacer política, calláis cuando miles de currantes pierden su empleo por no molestar a otros chupones de vuestra cuerda, y ejercéis la protesta asimétrica según quien gobierne.
No valéis para nada, no arregláis nada, no solucionáis nada, no defendéis a nadie, algunos habéis conseguido llevar tan lejos vuestros tejemanejes que acabáis de directivos en vuestras empresas…y vivís de mi pasta.
Y no me olvido de vosotros. Engreídos “creadores”, apoteósicos mediocres del arte presunto, vividores del mérito subvencionado y subvencionable. Vosotros también vivís de mi pasta.
Os señaláis la ceja para apoyar sin disimulo a quien os ha puesto en casa, alimentáis vuestra vida regalada de mis impuestos, y además me insultáis.
Si no voto al partido que os gusta, podéis llamarme “hijo de puta”; si no comulgo con el Gobierno que os pone el pesebre pedís que se me encierre en un cinturón sanitario; si voto a quien no os mola, me llamáis asesino… todo eso después de que este hijo de puta, asesino y carne de sanidad progre os haya dado de comer con su dinero, a cambio de que produzcáis bodrios infumables que tratan de ganar una guerra 70 años después o que sólo sirven para que alguno pueda liberarse de sus complejos, algunos sexuales.
Habéis conseguido que todo hijo de vecino sea considerado delincuente preventivo y tenga que pagaros cada vez que se compra un teléfono móvil, una impresora, un ordenador… Habéis forzado la máquina de quien tanto os debe como para permitiros reclamar el tributo a quien se bautiza, hace la comunión, se casa o baila en la plaza del pueblo; cualquier día nos sangraréis en nuestro entierro. Vosotros, bucaneros de la creación de medio pelo, no venderíais ni uno sólo de vuestros estofados en el mercado privado, no conseguiríais financiación ni para la décima parte de vuestras piltrafas.
La inmensa mayoría de los que vivís de mi contribución y de sirlarme, no seríais capaces de engañar a un inversor para que sufragase las medianías que nos colocáis. Vivís del cuento, y encima os ponéis chulos mientras me metéis la mano en la cartera.
Firmáis manifiestos para los que no tenéis la menor legitimidad ni altura moral, y os auto designáis como el “mundo de la cultura”; entregáis rosas por la Paz a los asesinos, os vestís de palestinos entre playa y casino, y no tenéis una puñetera palabra para los que cayeron muertos de un tiro en la nuca, sin poder oler esas rosas que entregabais, mientras pagaban vuestros saraos y se retrataban cada vez que compraban un CD.
Todos vivís de mi pasta y sois muchos, cada vez más. Y nosotros cada vez menos
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Oscar Molina (Madrid, España) es piloto de Transporte de Línea Aérea y Licenciado en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid. Ejerce su profesión en la compañía Iberia. Fue Director de la revista MACH 82, órgano de comunicación oficial del Sindicato de Pilotos de Líneas Aéreas. Actualmente colabora en la revista “Epoca”, es contertulio de Radio Intereconomía y escribe sobre temas aeronáuticos profesionales en la página web Aviación Digital Global

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lunes, 16 de agosto de 2010

Porque amo este deporte

Ayer se celebró la última jornada del último grande de la temporada, el PGA Championship.
Dado que en este país en el que vivimos, si no pasas por caja no puedes ver el golf (ni el fútbol, ni el rugby, ni,ni,ni...) seguí el final por internet (www.myp2p.tv).
Como suele suceder, si hiciesen una película con este final, la gente protestaría por exagerados.
Un jugador, Bubba Watson, finaliza el torneo con un resultado de -11. Es líder y se va a la casa club esperando a los jugadores con opciones que terminan tras él. Es la 1:30 de la madrugada (7 horas menos en Wisconsin). Rory McIlroy falla en el último hoyo se queda a un solo golpe. Es una pena. Martin Kaymer emboca un putt de unos 5 metros y con -11 se va a la casa club de co-líder.
Por detrás viene Dustin Johnson también con -11. En el 16, par 5, consigue un birdie. Doce bajo par, líder en solitario y dos hoyos por jugar.
En el 17, un par 3 larguísimo, y el "signature hole" del campo, consigue el par. Al 18. Un par le basta para ganar el torneo, su primer "major". Un bogey le llevaría al desempate con Kaymer y Watson.
La salida se le va a la derecha, entre el público. Cuando la gente se aparta (increíble ver el pasillo de gente por el que golpea), la bola reposa en la arena. Desde la tele no se ve si es rough, un bunker,... D.Johnson se coloca coge un hierro largo y ataca la bandera. Bolazo impresionante que se va al espeso rough a la izquierda del bunker. Tensión. Kaymer y Watson no saben si tirar bolas, si esperar,... Johnson da el tercer golpe y deja la bola a tres metros de la bandera. Putt muy asumible para un profesional. Putt para ganar un grande. Kaymer y Watson dejan de entrenar. Saben que tienen muy pocas opciones.
Johnson golpea y...!falla¡. Bueno, habrá desempate a tres.
Pero, no. Un momento. Un árbitro se acerca a Dustin Johnson todavía en el green y le comunica que tiene dos golpes de sanción por apoyar el palo en el segundo golpe. Estaba en uno de los más de 300 bunkeres del campo. Se había avisado a los jugadores por activa y por pasiva: cualquier superficie de arena del campo es un bunker. Y por tanto no se puede apoyar el palo. Y si lo haces, dos golpes de sanción. Las imágenes son claras, el jugador lo reconoce (le cuesta pero lo hace) y las reglas son las reglas.
Habrá desempate de dos a tres hoyos.
Sigue la tensión. Primer hoyo. Birdie para Watson. Segundo. Birdie para Kaymer. Cuatro días, 74 hoyos y todo se decide en un hoyo. Tres de la madrugada. Las sombras se alargan en Kohler, Wisconsin. Acabarán jugando con luces como en "La Leyenda de Vagger Vance".
Las dos salidas se van al rough de la derecha. Bubba golpea primero. Ataca la bandera y se va al agua. Kaymer juega conservador. Un boggie le debería bastar para ganar el torneo. Bubba golpea por tercera vez (4º golpe por la penalización). Al búnker. Kaymer tiene la bola a 5 metros de la bandera. De tres. Dos putts le separan de su primer grande.
Bubba Watson golpea desde el bunker, la bola se eleva, cae, rueda, toca el hoyo y se sale. !!!! Joder ¡¡¡¡ De infarto.
Kaymer golpea el cuarto. Medio metro.
Bubba emboca su sexto golpe.
Kaymer se pone a la bola, se retira, calcula, practica y golpea. ¡Dentro! . Gana el PGA Championship.
Son casi las cuatro de la mañana y me voy a la cama pensando que estos jodidos pastores escoceses no pudieron inventar un deporte más bonito y más emocionante.

jueves, 12 de agosto de 2010

Hernán Cortés

Se cumplen esta semana 200 años de la Independencia de México.
Con tal motivo la Selección Española de Fútbol se ha ido a jugar un partido de fútbol allá (que dicho sea de paso me parece vergonzoso).
Y con tal motivo un grupo de iletrados y terroristas callejeros ha manchado con pintura roja la estatua de Hernán Cortés, conquistador de México y primer virrey, en su pueblo natal, Medellín (Badajoz).
Si este país fuese un país de verdad Hernán Cortés debería tener una estatua en cada pueblo y ciudad de España. Si tuviesemos un poquito de vergüenza, ya se habrían hecho series de dibujos animados y una película de la vida de Hernán Cortés. Por no hablar de la Malinche, o Doña Marina, la indígena que sirvió de intérprete a la expedición de Cortés. 
En literatura, y hasta donde yo sé, el mejor libro acerca de Cortés se titula "El Dios de la lluvia llora sobre México" y el autor es el húngaro László Passuth.
La historia de la conquista de México es apasionante. Cortés, que además de buen militar, debió ser un fantástico político, y supo convencer (con o sin ayuda de la fuerza) a los caciques de tribus enemigas de los aztecas, para derrocar a Moctezuma y Cuahtemoc. 
Lo que de ninguna manera se debe hacer es juzgar a Cortés con la visión, o las normas de hoy.
Hernán Cortés fue un gran hombre y como tal se le deberían rendir honores, sino en todo el mundo, por lo menos en su Patria.

viernes, 6 de agosto de 2010

Lectura de Verano

Como tengo la costumbre de ponerle a mis libros la fecha en la que llegan a mis manos (por compra, regalo o robo), se que el libro que me impuesto como lectura para este verano, me lo regalaron para mi cumpleaños en 1992.
Hasta ahora, había hecho varios intentos de leerlo, pero nunca había pasado del prólogo. El autor (T.E.Lawrence, más conocido como Lawrence de Arabia) es uno de mis personajes históricos favoritos, tanto por lo que representa él como persona como por lo que significa su "obra".
Y el libro es "Los Siete Pilares de la Sabiduría" , una especie de diario donde se relatan, en primera persona, los intentos de las tribus semitas de Oriente Medio por construir un reino independiente de los turcos, por un lado, y de los ingleses y franceses por otro.
Ahora sí que lo estoy leyendo con fruición, descubriendo que 90 años atrás, las cosas son muy parecidas a lo que son ahora, que los árabes siguen siendo árabes, los ingleses ingleses y los franceses gabachos. En fin.
El libro es largo (más de mil páginas), pero entremezcla reflexiones personales (Existen dos clases de hombres: aquellos que duermen y sueñan de noche y aquellos que sueñan despiertos y de día... esos son peligrosos, porque no cederán hasta ver sus sueños convertidos en realidad)   relatos de guerra (como la toma de Akaba, o los asaltos a trenes turcos, y lecciones de política internacional.
Aunque con 18 años de retraso sobre el día que me lo regalaron, y más de 84 sobre la fecha de publicación (1926) estoy descubriendo un tesoro.

miércoles, 28 de julio de 2010

A la mierda los simbolos

Este país de cainitas en el que vivimos se ha cargado esta semana dos símbolos.
Por un lado, una empresa privada, el Real Madrid, ha dejado que uno de sus referentes , Raúl, vaya a retirarse a otro equipo. Bien sabe Dios que no soy raulista, pero así no se hacen las cosas.
Y menos en un club que no es una sociedad anónima. Los símbolos se merecen un respeto. Y Raúl es un símbolo, y por lo tanto se merecía terminar sus días como futbolista en el Real Madrid. Aunque no jugase ni un minuto.
Entiendo que la decisión ha sido bilateral, y que este hombre se ve todavía para jugar (y es verdad que para lo que ha hecho toda su vida, puede jugar hasta los 60 años). Mal aconsejado está.
Y mal aconsejado también el club, para dejarle ir a un club competitivo. Otra cosa es que se hubiese ido a Arabía o a Estados Unidos. Se entiende que eso es una jubilación. Pero ¿Alemanía? . Eso son palabras mayores.
Por otro lado la administración pública. En este caso la representación del Estado en Cataluña. A partir de 2010 no habrá corridas de toros en Cataluña. No voy a entrar en si sí o si no. Lo que está claro es que 1) el debate no interesaba a la población, 2) nunca tendría que haber llegado a esto.
Los toros y el fútbol nos unen a los españoles mas que ninguna otra cosa (siquiera por la propia división que generan).
Más allá de torturas animales, perjuicios económicos,...lo que se han cargado es un símbolo. Con toda la mala leche. El que vaya a Cataluña y quiera ver algo típico se tendrá que conformar con las sardanas y los castellets. Los toros prohibidos, el flamenco proscrito, las banderas rojigualdas perseguidas. Como el idioma. Siguen con su universo de cartón piedra, con su realidad paralela (más bien para lelos).
No es la prohibición de los toros, es la prohibición de lo español. Y el que no lo quiera ver que no lo vea.
Pero recuerden lo que dcía aquel: "Cuando vinieron a por mí, no quedaba nadie para defenderme".

martes, 20 de julio de 2010

Tres gilipolleces

La primera
La forma correcta de comerse un bocadillo es con la parte no-plana del pan (en la que están los cortes) hacia afuera. Por lo visto, hacerlo al revés, es decir enseñando la parte plana del pan, es de mala educación porque parece que estás ofreciendo pan a la persona que te mira , pero no le das.

La segunda
La forma correcta de poner el papel higiénico en el portarollos es con la cara suelta hacia la pared. Ponerlo al revés (como de hecho se pone en la inmensa mayoria de los sitios, entre otras cosas porque es más fácil cogerlo) supone un mayor riesgo de contaminación del papel porque esta más expuesto.

La tercera (y ya comentada)
La forma correcta de abrir un sobre alargado de azúcar es partiendo el sobre por la mitad y no rasgando uno de los extremos. Se supone que el diseñador de este envase así lo concibió.

En fin. Lo que decía. Tres gilipolleces.

viernes, 16 de julio de 2010

798 Años

Ya ni siquiera se estudia en los colegios, creo. Moros y cristianos degollándose, nada menos. Carnicería sangrienta. Ese medioevo fascista, etcétera. Pero es posible que, gracias a aquello, mi hija no lleve hoy velo cuando sale a la calle. Ocurrió hace casi ocho siglos justos, cuando tres reyes españoles dieron, hombro con hombro, una carga de caballería que cambió la historia de Europa. Hoy, 16 de julio se cumple el 798 aniversario de aquel lunes del año 1212 en que el ejército almohade del Miramamolín Al Nasir, un ultrarradical islámico que había jurado plantar la media luna en Roma, fue destrozado por los cristianos cerca de Despeñaperros. Tras proclamar la yihad -seguro que el término les suena- contra los infieles, Al Nasir había cruzado con su ejército el estrecho de Gibraltar, resuelto a reconquistar para el Islam la España cristiana e invadir una Europa -también esto les suena, imagino- debilitada e indecisa.

Los paró un rey castellano, Alfonso VIII. Consciente de que en España al enemigo pocas veces lo tienes enfrente, hizo que el papa de Roma proclamase aquello cruzada contra los sarracenos, para evitar que, mientras guerreaba contra el moro, los reyes de Navarra y de León, adversarios suyos, le jugaran la del chino, atacándolo por la espalda. Resumiendo mucho la cosa, diremos que Alfonso de Castilla consiguió reunir en el campo de batalla a unos 27.000 hombres, entre los que se contaban algunos voluntarios extranjeros, sobre todo franceses, y los duros monjes soldados de las órdenes militares españolas. Núcleo principal eran las milicias concejiles castellanas -tropas populares, para entendernos- y 8.500 catalanes y aragoneses traídos por el rey Pedro II de Aragón; que, como gentil caballero que era, acudió a socorrer a su vecino y colega. A última hora, a regañadientes y por no quedar mal, Sancho VII de Navarra se presentó con una reducida peña de doscientos jinetes -Alfonso IX de León se quedó en casa-. Por su parte, Al Nasir alineó casi 60.000 guerreros entre soldados norteafricanos, tropas andalusíes y un nutrido contingente de voluntarios fanáticos de poco valor militar y escasa disciplina: chusma a la que el rey moro, resuelto a facilitar su viaje al anhelado paraíso de las huríes, colocó en primera fila para que se comiera el primer marrón, haciendo allí de carne de lanza.

La escabechina, muy propia de aquel tiempo feroz, hizo época. En el cerro de los Olivares, cerca de Santa Elena, los cristianos dieron el asalto ladera arriba bajo una lluvia de flechas de los temibles arcos almohades, intentando alcanzar el palenque fortificado donde Al Nasir, que sentado sobre un escudo leía el Corán, o hacía el paripé de leerlo -imagino que tendría otras cosas en la cabeza-, había plantado su famosa tienda roja. La vanguardia cristiana, mandada por el vasco Diego López de Haro, con jinetes e infantes castellanos, aragoneses y navarros, deshizo la primera línea enemiga y quedó frenada en sangriento combate con la segunda. Milicias como la de Madrid fueron casi aniquiladas tras luchar igual que leones de la Metro Goldwyn Mayer. Atacó entonces la segunda oleada, con los veteranos caballeros de las órdenes militares como núcleo duro, sin lograr romper tampoco la resistencia moruna. La situación empezaba a ser crítica para los nuestros -porque sintiéndolo mucho, señor presidente, allí los cristianos eran los nuestros-; que, imposibilitados de maniobrar, ya no peleaban por la victoria, sino por la vida. Junto a López de Haro, a quien sólo quedaban cuarenta jinetes de sus quinientos, los caballeros templarios, calatravos y santiaguistas, revueltos con amigos y enemigos, se batían como gato panza arriba. Fue entonces cuando Alfonso VII, visto el panorama, desenvainó la espada, hizo ondear su pendón, se puso al frente de la línea de reserva, tragó saliva y volviéndose al arzobispo Jiménez de Rada gritó: «Aquí, señor obispo, morimos todos». Luego, picando espuelas, cabalgó hacia el enemigo. Los reyes de Aragón y de Navarra, viendo a su colega, hicieron lo mismo. Con vergüenza torera y un par de huevos, ondearon sus pendones y fueron a la carga espada en mano. El resto es Historia: tres reyes españoles cabalgando juntos por las lomas de Las Navas, con la exhausta infantería gritando de entusiasmo mientras abría sus filas para dejarles paso. Y el combate final en torno al palenque, con la huida de Al Nasir, el degüello y la victoria.

¿Imaginan la película? ¿Imaginan ese material en manos de ingleses, o norteamericanos? Supongo que sí. Pero tengan la certeza de que, en este país imbécil, acomplejado de sí mismo, no la rodará ninguna televisión, ni la subvencionará jamás ningún ministerio de Educación, ni de Cultura.

(Arturo Perez Reverte)