domingo, 6 de junio de 2010

El costo de la vida (y III)

Lo que aspiraba a ser una serie de entradas dedicadas a la "güena" vida (rememorando aquel blog que pudo ser y no fue), se ha convertido en una mini-serie de tres capítulos. ¿La razón? El comentario ofensivo de la primera parte de un lector del blog. Para los que juzgan a la brava, para los que consideran pecado gastarse el dinero que uno gana en lo que quiere, para los meapilas, para todos,...aquí esta el final de las dos historias.

Fin de la primera
Siento no haber sido fiel a mi cita con el blog. Si antes escribo que iba a tener un día tranquilo, que me iba a quedar trabajando en casa,... En fin. Lo de ordenar papeles y cajones, contestar las cientos de cartas que se acumulan en mi bandeja, atender las invitaciones de unos y otros, tendrá que esperar.
Esa misma mañana de hace diez días, me llamaron del hospital. El corazón que pensabamos que nunca llegaría para la pequeña, llegó. Compatible. Al 100%.
Sólo os puedo decir que el trasplante ha sido un éxito.
Y que la recompensa me la he llevado esta mañana cuando los padres de la niña me han hecho llegar un dibujo con un gran corazón que decía : Gracias
P.D.: No siempre vas a recibir relojes de medio millón de euros como agradecimiento a tu trabajo.

Fin de la segunda
Otro día de mierda en la selva. Estos cabrones de indios sólo funcionan a base de gritos y amenazas.
Reconzoco que la idea de controlar la coca desde el principio de la cadena es cojonuda. Pero si no fuese por los millones que sacamos de colocar el polvito blanco en Europa, le iban a dar por culo a la selva, a los indios y adormir en el suelo.
Joder, que ganas tengo de llegar otra vez a mi casa de Caracas.

1 comentario:

Anónimo dijo...

soy tu fiel lector, creo que me has llamado meapilas, y no se que mas. Llamame tonto, pero no entiendo nada. ¿que tiene que ver un trasplante de corazon con todas las chorradas que escribiste en tu primera entrada? y lo de la coca, ya ni te cuento.
un admirador